Voz y tono
La forma en que hablamos de nosotros mismos, de nuestras ideas y de nuestro movimiento tiene un profundo efecto en cómo impactamos en las personas y cómo nos comprenden.
Nuestra voz
La voz del proyecto es la de un territorio que despierta conciencia. Es cercana, propositiva, creíble y activa. Es la voz de una comunidad que quiere transformar su modelo turístico desde dentro, apostando por un futuro más verde, justo e innovador.
No es una voz institucional tradicional, sino una voz que une tecnología, sostenibilidad y pertenencia. Es una voz con visión de futuro, que sabe lo que dice, que conecta con lo local sin renunciar a lo global. Habla con claridad y confianza, invitando a la acción desde la inspiración, sin moralizar.
Esta narrativa no es un guion rígido: es una guía para ayudarte a encontrar tu voz dentro de la marca. Queremos que cada municipio, empresa, aliado o ciudadano pueda apropiarse del mensaje sin perder de vista el propósito común que nos une: hacer de Canarias un territorio más sostenible, resiliente y humano.
En nuestra región, la sostenibilidad ya no es una promesa, es una práctica diaria. Gracias a Soy Canary Green, formamos parte de una red de municipios comprometidos con un turismo que cuida lo que somos, lo que tenemos y lo que vendrá.
Este proyecto no solo nos conecta con herramientas y tecnología, sino con personas: vecinos, empresas, turistas conscientes. Aquí, cada acción cuenta: instalar sensores que miden el uso del agua, ofrecer formación en sostenibilidad a nuestros emprendedores, crear rutas verdes, difundir buenas prácticas… Todo suma.
Porque ser destino turístico no es solo recibir visitantes, es mostrar quiénes somos y qué defendemos. Y lo que defendemos es un futuro verde, participativo y real.
Este es nuestro compromiso, este es nuestro camino.
- Usar lenguaje claro, accesible y emocional, pero siempre con evidencia.
- Alinear los mensajes con los beneficios tangibles para cada target (turistas, residentes, técnicos municipales, empresarios…).
- Utilizar verbos de acción, construcción y transformación (“crece”, “lidera”, “activa”, “construye”).
- Usar datos cuando sea útil, pero no abrumar con tecnicismos.
- Incluir llamados a la acción (CTA) adecuados por canal y segmento.
- Cuidar que los mensajes tengan un equilibrio entre racionalidad (beneficio) y emocionalidad (propósito).
Nuestra comunicación debe ser:
- Clara: Sin rodeos, sin jerga técnica innecesaria. Cada palabra cuenta.
- Focalizada: Mensajes con un propósito claro y adaptados a cada público.
- Organizada: Jerarquía visual y textual clara, con estructura narrativa eficaz.
- Cuidada: Contenido bien editado, relevante y con calidad gráfica/estética.
- Segura: Transmitimos una visión ambiciosa, sin miedo a liderar un cambio.
- Empoderadora: Invitamos a cada persona a ser agente del cambio.
- Consciente de sí misma: Reconocemos el contexto local, cultural, histórico.
- Optimista: Miramos hacia el futuro con ilusión y realismo positivo
Evitaremos una comunicación:
Escasa: No aportar contexto ni ejemplos deja vacíos de comprensión.
Fría: No somos una marca técnica ni impersonal.
Aburrida: Nuestra causa es relevante y transformadora. No puede sonar gris.
Sin vida: Sin ritmo, emoción o historia, el mensaje no conecta.
Monótona: Repetitiva, plana, sin personalidad.
Vaga: Declaraciones genéricas sin acción concreta.
Inalcanzable: No prometemos utopías; aterrizamos la sostenibilidad en realidades locales y visibles.